«¡Disciplina! Nunca bien definida y comprendida. ¡Disciplina! Que no encierra mérito alguno cuando la condición del mando nos es grata y llevadera. ¡Disciplina! Que reviste su verdadero valor cuando el pensamiento aconseja lo contrario de lo que se nos manda, cuando el corazón pugna por levantarse en íntima rebeldía, o cuando la arbitrariedad o el error van unidos a la acción del mando. Esta es la disciplina que os inculcamos, esta es la disciplina que practicamos, este es el ejemplo que os ofrecemos.»
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró hoy en el Congreso de los Diputados que el PP "ya no sabe por dónde salir" en el 'caso chivatazo' y le invitó a "inventar otra cosa para" la próxima sesión de control después de que los 'populares' le acusasen de haber ascendido "a todos los agentes que tuvieron relación con el caso".
Como ha venido haciendo desde el pasado mes de octubre, Gil Lázaro volvió a cuestionar de nuevo al ministro por este asunto en el que se investiga una presunta delación policial que frustró una operación contra la red de extorsión de ETA en el 'Bar Faisán' de Irún en plena tregua con los terroristas.
Censuró al ministro por haber "ascendido a todos los policías que tuvieron alguna relación con el caso" y le recordó que el dueño del 'bar Faisán', Joseba Elosúa está aun en libertad. "¿Tal vez porque tuvo la habilidad de no reconocer ante el juez al policía que le avisó?", se preguntó.
"Por esa traición a la democracia no hay ningún detenido y usted además no quiere que lo haya. Tenga por cierto que la verdad terminará prevaleciendo y ya no valdrán ni sus silencios ni sus guasas", le interpeló Gil Lázaro.
"Preguntar semana tras semana lo mismo tiene sus dificultades y ustedes ya no saben por dónde salir. Hasta ahora venían insultando y haciendo acusaciones gravísimas y eso ya se la ha acabado, aunque hoy lo ha vuelto a intentar", replicó el ministro.
Rubalcaba acusó al diputado Gil Lázaro de haber "tergiversado" su respuesta de la semana pasada a la que se remitió al tiempo que invitó al dirigente 'popular' a "inventar otra cosa para la semana que viene".
SI ALGUNO SE MOLESTA POR ESTA BANDERA, SIENTO DECIRLES QUE ESA BANDERA ES LA QUE YO JURE DEFENDER Y NINGÚN SALVA-PATRIAS ME CONVOCA PARA RENOVAR EL JURAMENTO A UNA BANDERA QUE YO NO JURE DEFENDER. ES ASÍ POR LÓGICA MILITAR. OTRA COSA ES QUE SE ME CONVOQUE PARA JURAR, QUE NO ES LO MISMO.
Los cambios legislativos y la creciente presión en misiones en el exterior como las de Afganistán han hecho que se extienda el síndrome “burnout” (quemado) entre los miembros de las Fuerzas Armadas. En el extenso y duro artículo de Sanidad Militar, dice La Razón, se avisan de las consecuencias que tiene esa patología entre sus miembros.
El principal síntoma es el “progresivo deterioro emocional” que se constata en los miembros de las Fuerzas Armadas. La primera fase de este proceso es de ilusión; la segunda la desilusión; la tercera la frustración y por último llega la desesperación.
Según La Razón, la situación es tal que se asgura que “alguien debería ser consciente de la urgencia de adoptar medidas para superar el bache emocional que están sufriendo los integrantes de los Ejércitos”. No atender a tiempo los síntomas puede hacer que el problema se enquiste y se llegue a una “parálisis de todo el sistema defensivo”.
Según la revista, varios factores han influido definitivamente en el aumento de esta patología. El primero sería las expectativas profesionales de los miembros de las Fuerzas Armadas: según La Razón, el nuevo sistema de evaluación para los ascensos “genera malestar general” y una sensación de “inseguridad y zozobra, motivada por el cambio permanente de los parámetros a valorar en dicha evolución”.
En segundo, se critica que el síndrome venga de la asignación de destinos; los informes personales anuales (que se ocultan al militar una vez que se producen”; y el “decididamente arbitrario sistema de concesión de recompensas periódicas, donde a falta de otros datos objetivos, la experiencia indica que la principal virtud que se destaca es lel servicio inmediato y personal al mando que la propone”).
Lo que se produce, en todo caso, es la sensación de que no se sirve a un “bien o ideal superior, sino al mando más inmediato que tiene la potestad de realizar los informes”. Esto potencia no las virtudes militares sino el “servilismo más mezquino, tanto en el soldado recién ingresado como en el que tiene las más altas responsabilidades”.
El artículo también se refiere a otro aspecto que contribuye especialmente a la propagación del malestar. Es la sensación de “estar entregando la vida a unos ideales que se ven sistemáticamente ridiculizados por ciertos sectores de la población, de defender una bandera que algunos de sus propios conciudadanos se empeñan en sustituir y de ofrecer la vida por una patria de la que nadie parece querer hablar y que, en cambio, algunos aspiran a modificar”.
Esto, junto al estrés creciente por el despliegue de misiones en el exterior, y el hecho de que no se disponga de “armamento con el que hacer frente a una agresión, o su empleo está seriamente restringido por las reglas de enfrentamiento”, se suman a la cadena de factores anteriores. ¿El riesgo que se corre con ello?. Generar un “grupo de militares incapacitados para realizar debidamente sus cometidos”, dice La Razón.
Por mucho que nos empeñemos en lo contrario la realidad siempre supera la ficción. Como si de una nueva entrega de ‘Torrente’ se tratara, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha denunciado la “precaria” situación que viven los más de 40 agentes destinados en Morro Jable (Fuerteventura), quienes tienen que “poner” la cantidad de 20 euros mensuales para sufragar los gastos que originan la tinta del fax que se utiliza de forma oficial en el cuartel y el agua que beben los miembros del Instituto Armado en horario laboral.
AUGC aporta una comunicación interna dictada por el jefe de la Unidad en la que comunica la asistencia obligatoria a una sesión académica “a la que estaban obligados a asistir todos los miembros de la Unidad, excepto los que tuviesen día libre”.
En este sentido, AUGC expresa su preocupación por el hecho de que los 8 guardias alumnos que prestan servicio en la Unidad y que son evaluados por el mando que recauda el dinero para el fax, puedan ser represaliados si se niegan a aportar los 20 euros. AUGC se pregunta si “bajarán sus calificaciones por este motivo”.
SIN EMISORAS SUFICIENTES
Pero estas no son las únicas carencias que sufre esta Unidad de la Guardia Civil en Fuerteventura, ya que, según la asociación, la dotación cuenta con ocho emisoras portátiles, de las que una está asignada al Jefe de la Unidad, otra al Área de Investigación y las seis restantes, que son utilizadas por las patrullas de Seguridad Ciudadana “no funcionan”.
De este modo, AUGC sostiene que esta situación “puede poner en riesgo la integridad física de los guardias durante cualquier actuación que requiera de apoyos, y perjudica gravemente al servicio, ya que si no se encuentran cerca del vehículo no tienen comunicación con el resto de unidades, y no pueden comunicar ni recibir cualquier incidencia que surja durante la jornada laboral”.
También consideran “significativo que se siga utilizando un vehículo todoterreno X-Trail con más de 200.000 kilómetros y que tiene grietas en las soldaduras que sujetan el chasis del motor con la carrocería, con el peligro que esto puede suponer para la integridad física de los agentes y del resto de usuarios de la vía, en el supuesto de que estas grietas produjesen la caída del motor cuando estuviese en circulación”.